El Concurso de acreedores para particulares

Al igual que ocurre con las empresas, los ciudadanos pueden optar a solicitar al Juez del Juzgado de lo Mercantil entrar en concurso de acreedores. Pero no todos los ciudadanos pueden solicitarlo. Por ejemplo, uno de los requisitos imprescindibles es percibir alguna cantidad mensual con la que poder afrontar los pagos que se acuerden en el convenio de acreedores. Esta sería la primera de las condiciones. Por supuesto, como segunda condición, es imprescindible que haya una pluralidad de acreedores. Y por supuesto como tercer condicionante, que sea una persona física que posea plena capacidad de obrar y, en caso de menores o incapaces, tendrían que estar representados por sus representantes legales o tutores.

Pasos para solicitar el Concurso para particulares.

En primer lugar, debemos de contratar a un abogado que sea quien haga la solicitud de concurso. A esta figura la denominaremos abogado concursal. Dado la situación de insolvencia (pues otro estado no daría lugar a solicitar el concurso), recomiendo que se pacte de antemano los honorarios de dicho abogado, ya que a la postre lo pagaremos nosotros y sería un gasto más a tener en cuenta. Si no tenemos medios para contratar un abogado, podemos recurrir a la Asistencia Jurídica Gratuita (regulada por la Ley 1/1996 de 10 de enero). Para poder hacer uso de ésta Asistencia mediante Abogado de Oficio, debemos tener en cuenta que nuestros ingresos no deben superar el doble del salario mínimo interprofesional bien en el caso de persona individual o unidad familiar. Acogerse a este tipo de Asistencia Legal basta con reunir los requisitos y solicitarlo al Colegio de Abogados de su localidad. Una vez estudiado el caso por la Comisión Central de Asistencia Jurídica Gratuita que será quien le asigne al profesional de la abogacía que le represente en éste proceso.

En segundo lugar, el abogado concursal estudiará junto con el solicitante a concurso, cuáles serán los condicionantes técnicos para poder optar a solicitar el concurso. Estudiará las deudas pendientes, las calificará y presentará un convenio de pago al Juez de lo Mercantil, única jurisdicción que conocerá de estas causas.

Una vez presentada la solicitud, será el Juez quién decidirá la conveniencia o no de la aceptación de la solicitud. Pero no sólo decidirá esta cuestión, también otras no menos importantes: nombrar al administrador concursal, calificar las deudas o créditos existentes y comunicar a los acreedores la situación de concursado del deudor.

El Administrador Concursal.

Esta figura, importantísima durante el proceso, será nombrada por el Juez entre abogados y profesionales con más de 6 años de experiencia. El Administrador Concursal será quien administre los ingresos del concursado a tenor del plan o convenio a que se llegue con los acreedores. Por supuesto, el salario que por ley corresponde al administrador se pagará de la masa dineraria, por lo que supondrá un gasto añadido a los ya presentado al concurso. Hay que tener en cuenta que en caso de solicitud de Concurso Voluntario el administrador concursal sólo administra los bienes del concursado, teniendo éste pleno dominio sobe ellos. Pero si el concurso ha sido solicitado por algún acreedor, se podría denominar Concurso Necesario, lo que implicaría que el deudor deja de tener dominio sobre los bienes o patrimonio a favor del Administrador Concursal.

Calificación de los créditos.

Los créditos o deudas se clasifican en:

  1. Créditos privilegiados. Por ejemplo el crédito hipotecario.
  2. Créditos con garantía real.
  3. Impuestos.
  4. Otros créditos: tarjetas, préstamos sin garantía, etc…

Será labor del Abogado Concursal, el calificar los diferentes tipos de deuda del concursado, pero será el Juez, oídos los acreedores, quien aceptará dicha clasificación.

 

El Convenio con acreedores

 

Una vez declarado el concurso, el Juez comunicará mediante Edicto a los acreedores la situación de concursado del deudor y la calificación de los créditos. Los acreedores pueden impugnar dicha calificación, aceptar o aumentar las deudas si el deudor no las comunicó. Una vez que el Juez decida, se planteará un convenio que afronte el pago de estas deudas, reduciendo algunas (las famosas quitas) y/o aumentando el plazo para poderlas hacer efectivas según la situación patrimonial del concursado. Este proceso puede llevar su tiempo si no hay un acuerdo entre las partes, ya que en última instancia será el Juez quien establezca dicha forma de pago o incluso decida la liquidación ordenada del patrimonio del deudor para asegurar los pagos de los créditos pendientes.

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